¿Por qué todo 11 tiene su 13? La oligarquía y la defensa de sus intereses. El 11 de abril de 2002.

¿Por qué todo 11 tiene su 13?

La oligarquía y la defensa de sus intereses.

El 11 de abril.

            Resulta pertinente hacer un análisis de los sucesos que se dieron entre el 11 y el 13 de abril. No sólo por conmemorarse diez años de éstos, sino porque en un año electoral toca visualizar cuál fue el espíritu de la oposición venezolana, cuyos rostros siguen siendo en su mayoría los mismos y que hoy se presentan con un discurso y actitudes defensoras de la democracia, que se desdibuja cuando revisamos estos fenómenos históricos.

El día 11 y los inmediatamente anteriores enseñaron el rostro y la capacidad que tenían esos grupos opositores para hacer lo necesario a fin de detener un proceso de transformaciones y particularmente desaparecer la figura de su líder Hugo Chávez.

Si algo importante sucedió fue que se reafirmó quiénes conforman ese bloque que resistía,  y aun hoy resiste, ante los cambios que trastocaban sus históricos espacios de poder. La meritocracia de PDVSA, que venía lentamente privatizando por partes la empresa más importante del país; los empresarios unidos bajo la figura de Fedecámaras, quienes no podían dejarse arrebatar el poder que garantizaba la explotación de los trabajadores venezolanos; los “líderes” sindicales reunidos en la CTV que traicionaron a la clase obrera y se aliaron a las patronales; la iglesia católica que era la principal aliada de la oligarquía para garantizar la dominación espiritual e ideológica.

Por último se unen los partidos con sus figuras más visibles, desde los tradicionales hasta los apéndices recién nacidos. Los menciono al final para destacar el poco poder con el que contaban en esa época dentro de la correlación de fuerzas de los sectores antes mencionados, teniendo una casi nula capacidad de decisión, lo cual por supuesto no excluye su responsabilidad.

No se puede dejar de lado la plataforma mediática que fue ofrecida para realizar y “garantizar” la realización exitosa del golpe. Los dueños de medios pertenecen orgánicamente a la oligarquía, representando sus intereses, al mismo tiempo frente a los poderes económicos, son en sí mismos un poder. Formando así parte esencial en la conspiración y determinando el modo como se ejecutaron los hechos.

La importancia de la formación visible de este bloque estriba en que por primera vez se articulan públicamente, mostrando quienes son los que están siendo tocados por las medidas ejecutadas por el gobierno nacional. De igual modo se observan los rostros de los que acumularon el poder durante toda la cuarta república y que no estaban dispuestos a perderlo sin luchar violentamente.

Detrás de todos estos personajes, por debajo de ellos, va una gran parte de la clase media alta y alta venezolana, que es la que se ha recibido durante años los beneficios del ejercicio del poder por parte de estos sectores. También van algunas personas que no perteneces a esos grupos sociales, pero que son movidos continuamente por los medios de comunicación.

Entonces, los sectores tradicionales de la oligarquía nacional se organizan públicamente. Muestran sus rostro, se articulación y alianza estratégica. Es básicamente una alianza contra el pueblo, porque ninguno de esos sectores representa ni se identifica con los sectores y movimientos populares. Queda así explícito como nunca antes el carácter de clase de la lucha actual en Venezuela.

Por un lado la oligarquía histórica, anterior y posterior al puntofijismo, junto a sus viejos aliados e instrumentos. Por otro, los movimientos sociales, los organizaciones populares, los trabajadores.

El otro aspecto esencial a destacar de estos hechos es la capacidad que tuvo la oposición para conspirar contra todos los ciudadanos; no sólo que habiéndose hecho pasar siempre por defensores de la democracia planifiquen un golpe en defensa de sus intereses de clase, sino que fueron capaces de enviar a sus propios seguidores a la muerte. Planificaron el asesinato en masa de venezolanos con el fin de tomar el poder.

La vida de los ciudadanos es el criterio sobre la base del cual se articula la política, cuando se atenta contra ella se abandona todo lo político y se pasa abiertamente al campo de la guerra. La oposición venezolana fue capaz de utilizar premeditadamente a sus seguidores para convertirlos en objeto de sus deseos de poder particulares, de igual modo planean el asesinato de sus antagonistas políticos.

Una vez que esa línea es traspasada  no hay vuelta atrás, el carácter de un sector queda marcado para siempre, se pierden todos los valores y principios éticos que puedan ser enarbolados, quienes fueron capaces de mandar a matar al pueblo pretenden aparecer ahora hablando de tolerancia, de paz, de progreso, en función de llegar por vía electoral al poder. No hay que olvidar de qué son capaces.

Manuel Azuaje Reverón.

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